Lo mejor de Nueva Zelanda

Ya con la serenidad y la perspectiva que da el paso del tiempo después de un viaje tan impresionante, meditamos la siempre recurrente pregunta que todo el mundo nos hace: “¿Con qué de todo el viaje os quedáis? ¿Qué fue lo mejor de Nueva Zelanda?”.

Esa manía tan humana de enumerar y valorar todo, incluso lo que no se puede evaluar cuantitativamente, nos da la oportunidad de revivir todo el viaje de nuevo. Y, aunque no eliminaríamos ni un solo lugar, Km o minuto de nuestro viaje, sentimos la necesidad – tan humana también – de darle una respuesta en forma de lista.

Así que allá vamos. Esta es nuestra lista de imprescindibles, el TOP TEN de las mejores cosas que ver en Nueva Zelanda. Eso sí, nos hemos permitido la licencia de ordenarlo en base al recorrido que hicimos (de Sur a Norte) en vez de ceñirnos a nuestra valoración personal. Por lo de evitarnos un divorcio y tal…

1. Hooker Valley - Monte Cook

No sabemos si influyó que fue nuestro primer contacto con la naturaleza del país, pero este trekking nos encantó. Sencillo, cómodo y con poca pendiente, los 10km que lo conforman se pueden recorrer tranquilamente en algo menos de 3 horas. Un paseo muy agradable entre montañas impresionantes y tres puentes colgantes dignos de portada.

Eso sí, hay que madrugar para evitar aglomeraciones. Nosotros empezamos a las 8:30 y lo hicimos casi solos. Pero la vuelta estaba mucho más concurrida. Y con lo bonito que es, merece la pena disfrutarlo en solitario. Lo agradeceréis vosotros y vuestras fotos.

2. Milford Sound

El fiordo más famoso de Nueva Zelanda, por muy lejos o muy al Sur que esté, es visita obligatoria. Pero no hay que olvidar la maravillosa (y tortuosa) carretera que lleva hasta él. Id con tiempo, merece disfrutarse tanto a la ida como a la vuelta. Y, sobre todo, descubrid la cantidad de paradas interesantes que hay a lo largo de todo el recorrido.

Una vez allí, el crucero en barco es una delicia, y si te hace buen tiempo mucho mejor. Nosotros lo hicimos a primera hora y, aunque es verdad que hay menos gente, al principio había mucha niebla que luego fue levantándose.

3. Queenstown y una hamburguesa de Fergburger

La ciudad de los deportes de acción y de la que – dicen – es la mejor hamburguesa del mundo. La primera parte no la comprobamos, pero la segunda sí y podríamos decir que puede ser verdad, aunque es algo casi imposible de discernir. El nombre de Ferburger es famoso a nivel mundial. Que no os asuste la larga cola que, vayas cuando vayas, siempre encontrarás. Además de que va rápida, merece la pena la espera.

Nos hubiera gustado dedicarle más tiempo a Queenstown y alrededores. Acercarnos, por ejemplo, a su vecina Arrowtown. Esta ciudad de la Fiebre del Oro, que parece sacada de otro siglo, está apuntada la de «lista de pendientes» para la próxima ocasión.

4. Roys Peak y Wanaka

Digamos que tenemos sentimientos encontrados por uno de los trails más míticos de Nueva Zelanda. Cuando, horas después, nos recuperamos de la caminata, llegamos a la conclusión de que, si volviéramos a Nueva Zelanda, no volveríamos a hacerlo. Pero también coincidimos que, al menos una vez en la vida, había que sufrirlo. Es duro y los 16kms se hacen largos, pero las vistas desde arriba compensan los esfuerzos.

La postal más icónica y repetida está a media hora de la cima, por lo que, si el orgullo no te vence, puedes quedarte ahí. Pero nosotros decidimos que la cima no se nos iba a quedar en el tintero. Desde allí arriba, las vistas son aún más amplias e impresionantes.

Para recuperar el aliento, nada mejor que un paseo por Wanaka. La ciudad que se encuentra a los pies del Roys Peak es muy agradable y su paseo alrededor del lago es una gozada.

5. Glaciar Franz Josef

Las comparaciones son odiosas, pero después de haber hecho el trekking sobre el Perito Moreno, no entraba en nuestros planes hacer lo mismo en Nueva Zelanda. Además de que el precio es muy elevado, nos parecía que sería decepcionante vistas las dimensiones del glaciar neozelandés y las del gigante argentino. Sin embargo, una vez allí nos picó el gusanillo pero esta vez la meteorología la que nos lo impidió.

Otro que apuntamos en la «lista de pendientes». Desde luego la experiencia es muy diferente a la de Argentina: aquí, por el retroceso del hielo, la única manera de llegar es en helicóptero. Primero sobrevuelas el glaciar en un vuelo panorámico y luego aterrizas sobre él para hacer la caminata. Durante la excursión podrás ver picos imponentes, profundas grietas y arroyos sinuosos de deshielo glaciar.

6. Conducir por la costa oeste de la isla sur

Nos cayó el diluvio universal pero, aun así, disfrutamos cada curva de esta imperdible carretera que bordea – literalmente – la costa oeste de la isla. Esta meteorología debe ser lo habitual: se necesita mucha agua para la desbordante naturaleza que se ciñe sobre ella. Querrás parar en cada anchurón para hacer fotos, pero nosotros también te recomendamos que estires las piernas con alguna caminata. El conductor lo agradecerá.

Uno de los puntos más famosos de la West Coast Road son las Pancake Rocks. Ver cómo el mar choca ferozmente contras estas curiosas formaciones rocosas es algo hipnótico.

7. Abel Tasman National Park

El Parque Nacional de Abel Tasman es el regalo final que nos hace la Isla Sur. Después de ver cómo las montañas juegan a aparecer y desaparecer entre glaciares, fiordos y acantilados, esta preciosa y afable costa, con microclima privilegiado, es un buen sitio para relajarse y descansar. O para hacer otro trekking más.

Uno de los Great Walks más conocidos del país recorre el parque a lo largo de 60kms durante 3 – 5 días. Si, como nosotros, el planning está apretado, puedes dedicarle solo un día, usando la opción de los water taxi y volviendo a pata. El camino es una sucesión de bonitas calas que compensan con creces las subidas y bajadas de este tramo de la ruta.

8. Tongariro Alpine Crossing

Pero si hay un trail famoso en Nueva Zelanda es, sin duda, el Tongariro Alpine Crossing. Totalmente IMPRESCINDIBLE, con unas vistas alucinantes y, tras alcanzar la cumbre, una gran recompense en forma de lagos y fumarolas. Poco más que decir.

9. Rotorua y alrededores

Parques geotérmicos, geiseres, piscinas de barro hirviendo y aguas sulfurosas. No parece un panorama muy amigable pero nada más lejos de la realidad. En pocas partes del planeta tienes la oportunidad de ver estas tierras humeantes y multicolores. Sus propias calles y parques tienen grietas y áreas valladas de donde sale vapor y se escucha el aguar hirviendo.

Además, es la zona con mayor presencia de cultura maorí del país. Hay espectáculos, centros culturales, etc que enseñan y explican la historia de esta tribu original de Nueva Zelanda. Muy recomendable un paseo, siempre siendo respetuosos, por el barrio de Ohinemutu donde aún viven descendientes maoríes. Y para acabar el día, un espectáculo de Haka y una sabrosa cena Hangi.

10. Waitomo Glowworms caves y Hobitton

Por último, y haciendo algo de trampa, unimos los dos últimos destinos en uno. Pero es que su cercanía permite poder visitar ambos en un mismo día.

Aunque no seas fan de El Señor de los Anillos, Hobbiton debería ser un imprescindible en tu viaje a Nueva Zelanda. Al peculiar y cuidado set de rodaje hay que sumar el paisaje de la zona. Las suaves y verdes colinas, que parecen también creadas para la película, te transportarán fácilmente a La Comarca. Y para terminar, te invitan a una cerveza en la posada del Dragón Verde.

En cuanto a las Cuevas de Waitomo, no tenemos palabras. Es absolutamente sobrecogedor. Tras visitar unas cuevas de estalactitas y estalagmitas que no merecen la pena en absoluto (¡tienen el suelo enlosado, por Dios santo!), llegas a un rio subterráneo donde, en total oscuridad y silencio, te montas en una barca. Despacio, vas deslizándote entre pareces rocosas hasta llegar a una gran bóveda convertida en una inmensa vía láctea: son millones de luciérnagas que, con finos hilos brillantes, cuelgan sobre ti. Solo por este (mágico) momento, merece la pena la visita en incluso el viaje. No se puede hacer fotos, por lo que tendréis que fiaros de nuestra palabra y de su web

Como dijimos al principio, no prescindiríamos de ningún sitio de todos los que visitamos en Nueva Zelanda. Pero estos 10 destinos son una buena representación de por qué este país engancha y maravilla tanto a quienes lo visitan.



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